02/09/2021
El desarrollo de las actividades económicas en el país se sustenta, en gran parte, en las condiciones que enfrentan todas las unidades productivas que componen el tejido empresarial. En el Perú predominan las micro y pequeñas empresas (mypes), las cuales se han visto impactadas en gran medida por la crisis económica generada por la COVID-19 en 2020.
Según cifras de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2020, la informalidad de las mypes asciende a un 85%, un punto porcentual (pp) por encima de lo registrado en 2019. Así, entre las características de las mypes que influyen en el desempeño de sus negocios, se tiene, por ejemplo, que solo un 39% de los emprendedores mype contaban con al menos un producto financiero formal y un 28% empleaba métodos de ahorro informal; más del 75% no lleva ningún registro de cuentas; el 81.3% de los trabajadores son familiares del dueño del negocio; el 84.3% de sus trabajadores no se encontraba afiliado a ningún sistema pensionario y tan solo el 1.5% contaba con un seguro social; o que un 24.5% de los trabajadores labora más de 40 horas a la semana y un 4.1%, más de 60 horas (ver Semanario 1083).
De acuerdo con cifras de la Enaho 2020, la mayor concentración de informalidad está en el norte y el oriente del país, así como en los departamentos de Huancavelica y Puno, en donde entre el 87% y el 92% de las mypes no están registradas en la Sunat. Por otro lado, en la zona sur del país y en los departamentos de Lima y Junín se ubican las mypes relativamente menos informales, en comparación con el promedio nacional.