08/04/2020
MIÉRCOLES 08/04/2020
Miércoles de encuentro
Día de El encuentro, se venera la imagen del patrón de Huamanga, Jesús Nazareno. Decenas de miles de pobladores se congregan alrededor del anda y portan grandes cirios encendidos, momento en que el alumbrado público se apaga. Se ilumina la escena con miles de cirios para el encuentro entre Jesús con la Dolorosa, San Juan y la Verónica, cuyas imágenes salen del Templo de Santa Clara y recorre diversas calles de la ciudad para darse el Encuentro en la Plaza Mayor de Huamanga.
Esta es la procesión que suscita mayor emotividad en la población ayacuchana. La imagen del Cristo Nazareno y de la Virgen Dolorosa, por separado, salen del Templo del Convento de Santa Clara (descrito por Ricardo Palma en su relato de "La Monja Alférez"). Cada uno, en su propia anda y separados una o dos cuadras, seguidos de cientos de fieles compungidos. Días antes, las monjas de clausura preparan y visten a la imagen del Nazareno, que es venerada a lo largo del año. Cuenta la tradición, que las monjas le cortan el cabello y la barba que le ha crecido al Nazareno. Desde horas de la tarde, los vecinos e instituciones de la ciudad elaboran las más vistosas y bellas alfombras de flores y aserrín de colores, en una especie de competencia estética, ofrecidas al paso del Nazareno.
En el perímetro de la Plaza, el anda de la Verónica avanza con rapidez y da el encuentro al Nazareno; ambas andas se aproximan y se inclinan para que la mujer "limpie" la sangre y el sudor del Señor, quedando las huellas impregnadas en el paño utilizado. Luego, la Verónica da el encuentro a San Juan para informarle que estuvo con Jesús; después, ambos, van en busca de la Virgen para comunicarle la triste nueva, mostrándole el paño con que secara el rostro de Jesús. En seguida los tres se dirigen en busca del Nazareno, produciéndose idas y venidas de las imágenes.
Finalmente, el desenlace y momento cumbre se desarrolla en la esquina de la Municipalidad con la antigua Escuela de Bellas Artes. La Virgen encuentra a su hijo, y se inclina tres veces, rememorando el camino al calvario. Las imágenes "conversan" un largo rato, en un marco de expectativa general, ningún ayacuchano se ha quedado en sus casas, la población ha copado toda la Plaza y espera con emoción. En ese espacio de tiempo, los sacerdotes que acompañan ofrecen incienso a nombre del pueblo, con cánticos que entonan los feligreses, dando un ambiente muy espiritual. Luego, las andas abandonan lentamente la Plaza Mayor retornando al Templo de Santa Clara.
La Iglesia de Santa Clara, que se ubica en la fervorosa ciudad de Ayacucho, es uno de los templos católicos coloniales, mejor trabajados, en esta ciudad. La iglesia, es una construcción que data del siglo XVI y que, según algunos registros históricos, habría sido mandada edificar por un pudiente minero llamado Antonio Oré. Hoy en día, este templo, forma parte del Patrimonio Cultural de la Nación.
La Iglesia se mandó a edificar en conjunto con el monasterio, de hecho, la inversión que hizo Oré, según se dice, devino, en que las cinco hijas que tenía, se hicieran hermanas de la congregación y vivieran dentro de los claustros del monasterio de Santa Clara. Si bien la construcción que mandara a edificar Oré, se dio en el siglo XVI, aproximadamente, en el año 1578, se sabe, que esta iglesia fue remodelada apenas un siglo después, cambiando el estilo original por el renacentista.
Las andas del Señor son llevadas en hombros por la Hermandad de Cargadores ataviados con el uniforme de los Caballeros de Jerusalén. El Coro de Caballeros de Semana Santa, integrado por las mejores voces de la ciudad, acompaña todo el recorrido de la procesión, entonando canciones sacras en cada esquina. Luego, las andas abandonan lentamente la Plaza Mayor retornando al Templo de Santa Clara.