11/09/2026
Después de la Guerra de Corea, miles de niños quedaron huérfanos, desaparecidos o separados de sus familias. Así comenzó uno de los mayores procesos de adopción internacional de la historia.
Pero las adopciones no terminaron con la emergencia de la guerra.
Con el paso de los años, también fueron enviados al extranjero hijos de madres solteras, niños de familias pobres y menores que permanecían temporalmente en instituciones. Entre 1955 y 1999, aproximadamente 141,778 niños coreanos fueron adoptados internacionalmente.
En 2025, la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Corea del Sur confirmó graves irregularidades: registros falsos de abandono, falta de consentimiento familiar, alteración de identidades, sustitución de menores y supervisión insuficiente de las familias adoptantes.
Algunos de esos niños no eran huérfanos. Tenían familias que nunca dejaron de buscarlos.
Muchos crecieron en hogares amorosos; otros enfrentaron racismo, abuso, pérdida de identidad, falta de ciudadanía o décadas de búsqueda para conocer su verdadero origen.
Hablar de estas irregularidades no significa afirmar que todas las adopciones fueron ilegales. Significa reconocer que ninguna adopción debe construirse mediante el engaño, la presión o la desaparición de otra familia.
La adopción puede crear una familia.
No debe borrar otra.
Fuentes: Comisión de la Verdad y Reconciliación de Corea del Sur (2025), Archivo Metropolitano de Seúl, National Center for the Rights of the Child, Naciones Unidas y Convenio de La Haya sobre Adopción Internacional.
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