01/11/2026
BARUCH SPINOZA EN LA NOTAFILIA, WOLFENBÜTTEL BAJA SAJONIA, ALEMANIA I.
Mi cuerpo sudaba como en sauna, mi palpitación al limite, mi boca tan seca que podían quedarse pegados mis labio si la cerrara, de nos ser por el jadeo constante que salía incontrolable, por suerte habíamos llegado a nuestros asientos del avión, ¡éramos los últimos!, apenas si me senté pedí con urgencia agua a la azafata, quien al ver mis ojos desorbitados fue corriendo por una botella de agua, el vital liquido me hizo volver a la vida, el ultimo sorbo me supo a gloria, al terminármela el capitán dio el aviso de cierre de puertas, mientras incrédulo veía a Gabriel en la misma terrible sintonía, lejos quedaron el tramite aduanal, las suplicas a la guardia nacional y la corretiza por la terminal 1 del aeropuerto de la ciudad de México, nos distanciaban once largas horas de Ámsterdam, al llegar nuevamente hice mi declaración, tomamos nuestras maletas y rentamos un auto, con la intención de irnos a Wolfenbuttel, ciudad de la Baja Sajonia, sitio hasta donde fui arrastrado por una viñeta holandesa, el problema es que ya no tenemos 40 años, la noche nos cayó a medio camino, con el cansancio arrastrado desde México, Gabriel perdió el conocimiento, apenas si balbuceaba y sin mas quedo dormido, no era para menos después del maratón que habíamos vivido, el tablero del auto me sugería dos cosas, o que bebiera un café o que descansara y me fuera a dormir, mi instinto de supervivencia me hizo elegir lo segundo, por lo que paramos a dormir en un feo hotel de la cadena Ibis, en la ciudad Osnabrück, el cuarto de hotel era lo mas parecido a una celda, me dormí con la terrible sensación de que seria electrocutado al siguiente día, el espacio reducido e inhumano fue lo de menos, dormimos como recién nacidos, pernoctar en esa ciudad fue lo mas sensato que pudimos hacer, concordamos con eso mientras bebíamos un deliciosos café acompañado de un desayuno alemán, con la cabeza nuevamente en modo alerta proseguimos hasta la ciudad de Wolfenbuttel, una encantadora ciudad alemana, la cual es famosa por haber sido la residencia de los duques de Brunswick, convirtiéndose en un importante centro para las ciencias y las artes, con el paso del tiempo la ciudad perdió importancia, pero no su esencia, misma que le aporta a la fecha una gran personalidad, son de gran importancia, su lindo palacio de estilo barroco, la bella iglesia de la Virgen María, considerada la primera iglesia protestante, su construcción comenzó en 1608, concluyéndose en 1624 y el edificio que me hizo conducir hasta acá, la histórica Biblioteca Duque Augusto, con una impresionante colección de libros antiguos, la fama le viene de incontables biblias y un sinfín de manuscritos, en sus muros cuelga un cuadro del gran filosofo holandés de origen portugués Baruch Spinoza, uno de los mas destacados filósofos de la edad moderna y también el mas radical, por su importancia el Banco Neerlandés, decidió honrar su memoria grabando su rostros en el billete de mayor denominación del país, ¡en el de 1000 Gulden impreso en 1972! Un billete de líneas modernas, mismo que aun después de 54 años es uno de los billetes mas vanguardistas del mundo, mi intención era contrastar el oleo antiguo de la pintura de Baruch Spinoza, con las modernas líneas verdes del billete de 1000 gulden, tristemente al tocar la puerta de la biblioteca, descubrimos que se encontraba en una extensa renovación, así que el esfuerzo del largo vuelo, las tres horas en carretera, la pausa a medio camino y todo el esfuerzo, habían sido en vano ¿Qué si llore? La verdad es que estoy tan acostumbrado a este tipo de renovaciones que sin otra opción lo tome con filosofía, además Wolfenbuttel fue una de esas pocas ciudades alemanas donde la guerra no hizo grandes estragos, lo que permite apreciar a plenitud sus características casas entramadas y su inigualable arquitectura religiosa, bellas iglesias embellecen plazas y jardines, parece fácil hacer una contraposición y quizá el clic lo sea, pero conseguir el billete y llevarlo con cuidados extremos hasta el lugar
Ángel Fregoso.
Monedas Ángel, 26 años vinculando la numismática con la historia.