15/09/2026
ASTINDU, ASTINDU !!!
“Sacude”, “Sacude” !!!
Ese parecía ser el grito de guerra utilizado por los 4 pelotaris de la primera semifinal del Final Four ayer en el frontón Carmelo Balda.
A los que estuvieron en Donostia, por favor, enviad vuestros comentarios para cotejar si efectivamente el material del partido era excesivo o si estas apreciaciones son fruto de que me estoy haciendo viejo y mi visión perceptiva está mermando, así como mi carácter se va aproximando más y más al abuelo cebolleta, quien por principio se queja y protesta de todo lo que ocurre alrededor.
Barandika-Basque contra Johan-Manci protagonizaron un duelo de mucho peloteo sin apenas remates. La estrategia para los 4 era clara:
Sacude la pelota y atropella al contrario. Ya fallará él, que yo no pienso fallar…
Nada más entrar al recinto, excesivo me pareció el sonido (No se podía hablar con la persona adyacente) y también, excesivo el bote de las pelotas en juego.
Dicen que a mayor velocidad, mayor espectáculo.
A mi entender, ayer, el bote que adquirían las pelotas desvirtuaba algunas de las reglas básicas de lo que yo entiendo en este deporte.
El peloteo como elemento constructivo para dominar el tanto y rematar la jugada.
El rebote en la cesta punta en sus orígenes era una jugada defensiva. Hoy en día, con este material, se ha convertido en una jugada de ataque.
Imposible colocar la pelota en la “chula”. No hay pelota que muera en el rebote. Salen todas como mínimo al cuadro 7-8 y en muchas ocasiones al cuadro 5-6, donde el delantero lo tiene todo a favor para romper la pelota y arrollar al contrario.
En cualquier momento pasas de dominador a dominado, y no sirve de nada la estrategia señalada. Dominar al contrario para luego aprovechar adelante esa superioridad y rematar la jugada.
Pero, en fin, vamos a dejar de lado las rabietas y divagaciones seniles. Centrémonos en el partido en sí.
Atrás, Basque y Manci, 2 zagueros “secantes” hacían prever un partido duro y físico.
Adelante, Barandika contra Johan, la balanza se inclinaba, sobre el papel, a favor del pelotari gernikes, que tras recuperarse de su lesión de codo está arrollando y cuenta sus apariciones por victorias.
El partido en el primer descanso del primer set marcaba un 8-6 a favor de Barandika-Basque. A pesar de la proximidad en el tanteador, los rojos transmitían una sensación de mayor seguridad y control del partido.
El set termina 15-11, sin apenas remates, pequeños errores, tanto de Johan como de Manci marcan la diferencia y decantan el primer set a favor de los favoritos.
A este nivel no se pueden hacer regalos y la consistencia es una virtud que otorga sus frutos.
En el segundo set, al primer descanso el tanteador marca la misma pauta. 8-6 a favor de los rojos. Pero a partir de aquí, el partido tiene un solo color, con Barandika en modo intratable, machacando a los contrarios. Sin un solo error, es un auténtico mata-zagueros. Su derecha es un látigo que atiza a diestro y siniestro, el rebote de derecha, un proyectil que pasa silbando entre sus adversarios. Iban, compañero de viaje en la butaca de abono, hace una atinada descripción de su estilo de juego:
“Es un reloj suizo. Lo hace todo sincronizado, encaja todo a la perfección”.
Basque, por su parte, se deja el alma en cada pelotazo que suelta, tanto de derecha como de revés.
En el caso de Johan, sigue siendo ese pelotari valiente que es capaz de sorprender, como en ese rebote que le pasaba por encima y en una postura difícil, casi en el aire, aprovecha la inercia de la pelota para colocar un dos paredes perfecto, inalcanzable. “Chapeau”
También toma responsabilidades y en vez de entrar de aire al saque se retrasa al cuadro 8 para entrar a bote corrido y cortar el juego de Barandika. Pero de igual forma, teniendo todo a favor es capaz de lanzar una cortada inocente a mitad de la cancha que llega Basque fácilmente, o se le “caen” pelotas francas que tiene para contraatacar.
En todo caso el reloj suizo no perdona y los tantos caen uno detrás de otro a favor de los rojos.
Manci, luchador, bregador incansable, no puedo hacer nada, se ve superado por el bombardeo de sus oponentes. Su derecha no hace daño y su revés al ser un poco corto bota generalmente antes del cuadro 11-12 saliendo la pelota mucho para el lucimiento del rebote de derecha de Barandika.
El segundo set termina con un contundente 15-7 a favor de los rojos.
Ya tenemos los primeros finalistas del Final Four, Barandika-Basque, una pareja muy sólida, serios candidatos para hacerse con el torneo.
El próximo lunes esperamos un interesante duelo en los cuadros alegres entre Erkiaga y Urreisti. En teoría pueden ofrecer un buen espectáculo si cada uno de ellos ofrece su recital de remates.
Atrás dos zagueros con un juego diferente, Lekerika, curtido en mil batallas versus Gorka, pelotari fino y muy técnico, que saca fácil la pelota. Los dos con herramientas suficientes para aguantar el tipo en un partido de este nivel.
Y hasta aquí la crónica del abuelo cebolleta.
Espero que os haya gustado y enviad vuestros comentarios.
Hasta la próxima!