14/02/2023
La premisa era clara.
Disfruta el momento. Lo que estás viviendo ahora no se repetirá jamás. Hoy existe, mañana quizá no. Bailemos mientras no estemos mu***os. No temas a la muerte. No temas el final de las cosas.
Larga vida A VILA fue de manera fortuita (o eso queremos pensar) la premonición más grande jamás hecha fantasía.
Fue algo completamente ilógico y mágico el como, sin saberlo, la vida nos estaba adelantando otro mantra que deberíamos grabarnos a fuego.
Hace dos años A VILA, Isaac e Iria apagaban el micrófono por tiempo (in)definido. Forzados por una pandemia, pero también también por la propia vida, que se abría curso ofreciendo nuevas oportunidades y experiencias. Exactamente lo mismo que pasó con cada una y uno de los componentes de esta comparsa.
El dios Momo volvió a reírse y con su mezquindad decidió que A VILA necesitaba letargo. Lo hizo apartándonos de ella con otros proyectos a los que atender. A VILA no se paró por enfados o problemas, muchísimo más lejos de eso. Se paró por la situación y la misma situación la hizo imposible retomar este año y el pasado. El mantra se cumplía.
Larga vida A VILA dictaba:
Las catrinas (A1) eran las personas, el motor de todo, que nunca olvidarán que son mortales y no por ello dejarán de bailar y serán el inicio de todo.
Los candelabros (A2) y su fuego eran la llama del alma. Incombustibles. Dando luz aún cuando todo parece apagado. Brillando, blancas y puras con el verde esperanza de que siempre hay algo más allá del final.
El tiempo (B1) ese duro tiempo. Que no somos capaces de controlar. Se acaba escurriendo entre las manos bailando a su antojo. Que hace pasar el calendario sin que te des cuenta y las heridas ya sanen por si solas. Por que el tiempo es duro, pero cura.
Los esqueletos (D1) representando el duelo. La tristeza como catarsis para sanar y que de nuestra espalda crezcan flores de tanto regarlas. La única forma de sanar el dolor es enfrentándote a el, llorándolo, pero aprendiendo y sanando. Con el sombrero fuera para que pensemos claro y sepamos sopesar las cosas.
Los recuerdos (C1) las flores más bonitas que nacen del haber aprendido del dolor. Las que nos alegran el corazón, creciendo imparables, bellas e imponentes. “Cada flor es un recuerdo de los que no están, por eso a los que ya no están se le llevan flores, etéreas pero eternas” Flores que nacen de las fotos (y sus marcos) o que nos nacen a nosotros mismos al vernos al espejo.
Las estrellas (D2) esas que brillan y dan luz en la oscura noche, esa que está sobre las banderas de las fiestas y nos acompañan milenio tras milenio, descifrando una gran clave; por mucho que pase el tiempo, el cielo sigue ahí, creciendo, en nuestro futuro. Pequeñas luces que nos guían.
La muerte (C2) contundente muerte. El final.
La que se lleva, a veces lo bueno, pero por suerte siempre lo malo. En nuestra lista de deseos está, que se lleve siempre lo malo. Ella representaba el final de algo, pero… ¿existen los finales?
Los animadores éramos la clave, la última pieza, el mantra. Esas frases que os decíamos todo el rato. Eso que siempre escuchas pero que nunca aplicas. Los “ángeles” que venían a anunciar lo que estaba por llegar.
Las faldas dirigían, eran las mujeres que dirigían esta historia, las guías del camino. Las damas que reinaban en esta fantasía entre el futuro y el presente.
La carroza ya lo contaba. El final acecha a la vida. A las flores, a lo bonito. La muerte tiene la vida en sus manos.
Nada es fortuito en esta vida. O si. La magia no existe, para el que no quiere verla. Pero cuando muchos corazones laten a el mismo ritmo, pasan cosas inexplicables.
Allá donde esté cada una y uno de nuestros componentes tienen un cacho de A VILA, un puzzle de 125 piezas, desperdigadas por muchos sitios. Si tienes una de ellas, atesórala. El mañana es incierto, pero no se puede luchar contra los sentimientos y A VILA es uno muy fuerte.
Nada en A VILA fue fortuito. Hasta el más mínimo detalle siempre tuvo un porque. ¿Y tu? ¿nunca te has preguntado el porque de algo nuestro?
Yo me siempre me pregunto: ¿Por que la última frase de la última canción que sonó en el último desfile, en el último momento antes de poner en pausa A VILA dictaba: “Esto acaba de empezar.”?