15/11/2024
Si con OÚ y la fuerza de su acento pudimos escuchar la lengua más viva, con la instalación de se nos fue puesta enfrente y la vimos, la olimos.
La pieza -que llegó misteriosamente dentro de una furgoneta, dispuesta a cometer el crimen de robar la belleza, supongo- se colocó en la morgue del cementerio de San Miguel, el lugar donde la muerte explica su razón de ser. Allí, encima de la mesa de autopsias, esta lengua de tres metros cubierta por crisantemos blancos también nos habla de una verdad (porque no tiene pelos, sino flores, claro). Esta vez, sobre el habla. En el alargado jardín vemos su fragilidad, cómo muta, se transforma y llena de vida incluso los lugares más inhóspitos -como una morgue o el ascensor compartido con unx vecinx que no conoces-.
Una pieza inolvidable que podrás visitar mañana de 12 a 14h y de 17 a 19h. Ven antes de que la lengua se nos marchite y no podamos seguir habl