09/02/2026
Sobre los simbolismos políticos que Bad Bunny transmitió en el Súper Bowl.
Por: Viví Ríos
En pleno retorno del brutal imperialismo, con ICE arrestando personas por el simple hecho de verse “latinas”, BB abrió el Súper Tazón (nombrándolo así, en español) y dejando claro, en cursivas, que este era su show: “BB presenta”. De nadie más.
BB comenzó con un despliegue de iconografía boricua: el dominó, el azúcar y hasta la rivalidad Mex–PR en el box.
Para quien conoce la región (nosotros, los latinos) cada ícono fue un guiño a la historia colonial de nuestros países y a cómo la desigualdad sigue afectándonos hoy en día. Por ejemplo, BB muestra cómo la venta de oro permanece como forma de ahorro para las clases excluidas del sistema financiero.
La referencia más frontal a la política migratoria de Trump aparece cuando un niño que representa a Liam Conejo (el niño arrestado por ICE en Minneapolis) mira en la TV el discurso de BB en los Grammys (donde BB dijo “ICE out”) y recibe de manos de BB el Grammy, mientras éste le dice: “esto es para ti”.
Pero no es la única.
Su canción “Nuevayol” es en realidad una referencia a la “colonización inversa” que los latinos han hecho de la capital financiera de EE. UU., donde barrios enteros son ya epicentros de la fiesta latina.
“Aquí estamos”, grita BB en algún momento del concierto, como quien confronta a quienes desean borrar la pluralidad del país.
Así, el medio tiempo transcurre entre críticas a la turistificación (cantando que no se repita lo ocurrido en Hawái), al abandono energético de Puerto Rico (la explosión de transformadores a la mitad del concierto) y al conservadurismo ra***ta.
Lo mejor: todo con referencias tan sutiles que queda la duda de si los trumpistas siquiera se dieron cuenta.
BB también celebra la historia contemporánea de los ritmos latinos (cantando un fragmento de “Gasolina”), la primera generación de artistas latinos que abrieron brecha en EE. UU. (como Ricky Martin) y a quienes lo hacen hoy (como varios de los que bailan en “la casita”).
Lady Gaga aparece en escena, pero interesantemente, solo para entretener en una boda latina. El mundo al revés. Por unos segundos, el poder parece cambiar de manos: ya no son los latinos quienes entretienen y los blancos quienes observan, sino al revés.
Al cierre, BB reivindica el concepto de América como continente (no como país) y sale del escenario sin terminar su famosa frase “debí tirar más fotos”, en lo que parece una referencia a que todo lo bueno termina, incluyendo el evento culturalmente histórico que esta noche se vivió.