22/01/2026
Beleñito: El Guardián del Agua y el Corazón de Versalles
Hay historias que parecen escritas por el destino, y la de Beleñito con la familia Gross Piña es, sin duda, una de ellas.
Su llegada a Villanueva no fue solemne, sino auténtica y llena de esa chispa que lo caracterizaría siempre: llegó sobre un camión de Bavaria, descargando cajas de cerveza que, con la picardía propia de su juventud, más tarde él mismo se encargaría de disfrutar.
Fue en esos días de inicio, cuando el Hotel Versalles apenas abría sus puertas como un sueño en construcción, que aquel hombre jovial pidió una oportunidad de trabajo. Lo que comenzó como un empleo se convirtió en un pacto de lealtad que duraría 32 años.
Beleñito no solo cuidó el hotel; adoptó la piscina como un hijo. Para él, ese espejo de agua era su orgullo, el centro de su universo laboral, y la protegía con un celo y una dedicación que solo nace del amor verdadero por lo que se hace.
Fue testigo de cada éxito, de cada alegría, y permaneció firme en los tiempos buenos, en los regulares y en los difíciles.
Su camino no estuvo libre de pruebas. La vida lo llevó por senderos oscuros que lo privaron de su libertad injustamente, pero fue allí donde el vínculo se hizo inquebrantable. La familia Gross Piña, con Doña Lucy a la cabeza, nunca soltó su mano.
Entre abogados, apoyo mensual y la fe puesta en su buen corazón, esperamos su regreso. Y Beleñito volvió, no a un trabajo, sino a su casa. "Doña Lucy, yo no me quiero ir para mi tierra, mi familia son ustedes", dijo al regresar, reafirmando que el lazo de la sangre es importante, pero el lazo del alma y la gratitud lo es aún más.
En sus últimos años, aunque el corazón físico le empezó a fallar y el paso del tiempo le pedía calma, su espíritu seguía allí, entre la jardinería y los recuerdos de tantas décadas.
Se fue dejando una nostalgia profunda, pero con la satisfacción de haber pedido esos dos meses de vacaciones para reencontrarse con sus raíces, como si su alma presintiera que era hora de preparar el viaje final.
Hoy, la familia Gross Piña y la familia Versalles cerramos un capítulo lleno de luz. Despedimos a Beleñito con gratitud infinita por su fidelidad, por su compromiso y por enseñarnos que la familia se construye día a día con el trabajo y el afecto.
Descansa en paz, Beleñito. Tu piscina seguirá brillando bajo el sol de Villanueva, reflejando el amor que le entregaste por más de tres décadas.