19/01/2026
Montar en bici ¿para qué?
La nostalgia del ciclista. Así podríamos describir esa etapa de apatía por la bici que yo mismo he vivido y que algunos conocidos han tenido que sortear. Pareciera que, así como hay una etapa de júbilo en el descubrimiento y práctica del ciclismo aficionado, también, tarde o temprano, llega otra etapa de aburrimiento.
Lo he visto en ciclistas recreativos con 10 o más años de práctica. Pero también, lo he visto en entusiastas que apenas suman un par de años en este deporte.
En algunas ocasiones, puede que esa etapa insospechada de apatía hacia la bici, llegué por agotamiento físico o porque la práctica se vuelve demasiado rutinaria. Eso por un lado. Por otro, esa apatía también puede llegar por factores competitivos, es decir, no alcanzar valores deseados: mejorar, ganar.
Sea cual sea la causa que motiva la etapa horrible de la apatía, es imprescindible dar la lucha, que no es más que procesar lo que nos sucede. ¿Cómo? descubriendo lo que nos sucede y luego enfrentándolo.
Mi consejo, para los que aún no han llegado a ese momento insoslayable, y para los que están ya plenamente en ese fango, es no soltar del todo. Mantener una práctica mucho más reducida, pero mantenerla. Con el tiempo, iremos recuperando la motivación, gracias al correcto procesamiento de nuestras emociones y pensamientos.
Otro consejo. Tal vez, en ese proceso es necesario redefinir para qué montamos en bicicleta. entonces, aquí es donde les comparto mi concepto, con el cuál volví a retomar con entusiasmo.
Montar en bicicleta para disfrutar ese tiempo libre en el que podemos ser felices haciendo lo que más nos gusta. Montar en bicicleta para disfrutar de paisajes y climas. Montar en bicicleta para sudar.
Montar en bicicleta para experimentar el goce estético de una bici y un atuendo. Montar en bici para encontrarse con desconocidos y romper el hielo. Montar en bici para mí, para nadie más, pues nada tengo que demostrar, ni aparentar. Montar en bici para descubrir el camino.
Al fin de cuentas, lo que sucede es una reconciliación con la práctica ciclística, por medio de una reconceptualización. De esta suerte, ya nadie, ni nada pondrá en entredicho nuestro amor por la bici.