15/06/2022
PRIMERA APARICIÓN DE NTRA MADRE DE LA DULCE ESPERA EN SAN JUAN (15/6/96)
Una mañana como hoy, hace 28 años,una joven sanjuanina de 22 años que estaba muy estresada, y encontrándose en plena capital de San Juan, se quiso alejar del ruido del tráfico y buscó el silencio en la altura de la torre de la catedral (en donde vivía,cdo se sentía así llegaba hasta un cerro cercano y en la cima de sus lomas, con el viento en su cara, meditaba y encontraba un poco de paz para poder seguir).
Ese día mientras recorría el último tramo para llegar a los balcones de la catedral sentía una fuerza poderosa que la dominaba y la llevaba a arrojarse al vacío. Esa "fuerza" manejaba su cuerpo y ella sabía que si seguía caminando se lanzaría desde lo alto. Entonces atinó a sentarse, se tapó la cara y llorando le suplicó a Dios que le salvara la vida, que no quería suicidarse.Que no sabía qué le estaba pasando.
Pasaron unos minutos y con un poco de miedo todavía, se destapó la cara...y lo que vio ante sus ojos la dejó perpleja: ahí, suspendida en el aire, estaba la mismísima Madre de Dios, la virgen María, cursando sus últimos meses de embarazo. Tenía una mano sobre su vientre y la otra se extendía hacia la joven, como diciéndole: "Acá está mi hijo, Él me mandó a cuidarte". Ella sintió la dicha y el amor más grande que haya sentido jamás, nunca se imaginó que sería cuidada por la madre del cielo.
Ese día,Dios a través de su madre no sólo salvó la vida de esta joven, sino que la sanó de las depresiones que venía padeciendo desde los 13 años!!
Después ella sacó papel y lápiz, ya que andaba con una mochila con útiles, la dibujó tal cual la había visto,ya que no sabía que existía la advocación de la Dulce Espera y quería plasmar todos los detalles y símbolos que la acompañaban para buscarla en las santerías y mostrársela a un sacerdote.
Asi fue la primera aparición de Ntra Madre en San Juan. Luego siguieron una serie de locuciones interiores, de las cuales el 1er mensaje que le pide propagar es el siguiente:
"Quiero que recurran a mí, no sólo las mujeres embarazadas, las que ansían tener un hijo o aquellas con temor a perderlo, sino TODO HIJO MĺO que esté oprimido o deprimido, porque sufre la indiferencia, la enfermedad que inquieta o paraliza, la soledad física o espiritual.
Quiero que se refugien en mi vientre, como resguardé a mi Hijo, primero nueve meses en mis entrañas y luego 30 años en el anonimato de una familia común y corriente,donde se preparó para anunciarle al mundo, que Él era el Hijo de Dios, NUESTRO SALVADOR."