31/12/2023
Pedir o dar al 2024?
Se termina el año y tomamos el celu o la compu y empezamos a mandar buenos deseos de prosperidad, salud y trabajo a todos nuestros contactos, para el año que inicia. No lo pensamos y automáticamente llenamos ese hueco interior de cumplir con el rito en esta fecha.
En cada saludo nos desprendemos de un pedacito de nuestras fallas, deseamos salud al prójimo porque la nuestra está floja, pedimos que no falte trabajo porque lo sentimos escaso o mal pago el nuestro …y sigue la lista.
El año que inicia no nos trae nada, somos nosotros quienes debemos de llenarlo con opciones buenas. Él circulará cada día frente a nuestras narices, depende de cada uno aprovecharlo y degustarlo.
La buena salud no es una bendición que regala el nuevo año. Cada quien debe tratar a su cuerpo de la mejor manera posible, entregándole al 2024 un organismo que hace ejercicios, come adecuadamente, respira aire puro, entrena su mente y así disfrutará cada jornada de los 365 días más uno extra (es año bisiesto).
Formarse en nuevas disciplinas laborales, actualización en conocimientos, investigar nuevas tecnologías, desarrollar habilidades, abrir la mente para cambiar el rumbo, entrar al 2024 con la mochila cargada de herramientas para toda tarea posible. La iniciativa y la inventiva no se vende en el súper, hay que sacarla desde muy adentro de uno y ofrecerla.
La prosperidad es amplia en su concepto, comúnmente vinculada a la riqueza material. Como la muerte no conoce su valor ni uso, la deja al pie de los huesos del difunto y se lleva lo realmente valioso, el alma.
Entregarle al nuevo año un puñado de amigos verdaderos, eso sí es tener un gran tesoro. Abundancia en buenas acciones. Regalar tiempo a quien lo necesite habla de riqueza y bienestar como ser humano. Esa es la prosperidad a derramar en el nuevo ciclo que inicia.
Quedan pocas horas, sólo hay que seguir caminando hacia el horizonte, ese que llamamos futuro. Avancemos hasta encontrarlo, vamos por él.
Nicolás Reynoso