CrossFitera

CrossFitera La revista porteña de nuestro entrenamiento.

Es una página dirigida a mujeres y hombres que hagan Crossfit u otros deportes buscando mejorar su salud física y mental.

GUISADO DE MARISCOSIngredientes:½ cebolla roja.1 cucharadita Chile rojo.1 cucharada. cebolletas.28g de puerros.56g. cala...
29/04/2020

GUISADO DE MARISCOS
Ingredientes:
½ cebolla roja.1 cucharadita Chile rojo.1 cucharada. cebolletas.28g de puerros.56g. calamar.56g. bacalao.1 cucharadita ajo.1½ c. caldo de pollo.1 cucharada. mantequilla.3 cucharadas crema.1 rodaja de limón
No encontramos Chile rojo, lo reemplazamos con chimichurri y quedó bárbaro igual.

https://youtu.be/hshug_N19U4“Me faltaba confianza en mí mismo. No me cuidaba. No me veía merecedor de muchas cosas. Y Cr...
28/04/2020

https://youtu.be/hshug_N19U4

“Me faltaba confianza en mí mismo. No me cuidaba. No me veía merecedor de muchas cosas. Y CrossFit me lo ha devuelto ”, dice Vishal Joshi.

En 2007, Joshi pesaba 127kg y se sentía horrible, lento, y agitado. Fue a ver a su médico, quien le informó que era diabético. Joshi dice que su nivel de azúcar en sangre estaba en el rango superior de 200 mg / dL en promedio, sus triglicéridos estaban en 999 mg / dL y su colesterol medía más de 200 mg / dL. Según la Asociación Americana de Diabetes, los niveles saludables de azúcar en sangre para los diabéticos son de aproximadamente 80-130 mg / dL. Para individuos sanos, los niveles de triglicéridos deben estar por debajo de 150 mg / dL, y el colesterol total debe estar por debajo de 200 mg / dL.

En 2013, le dijeron a Joshi que tenía que hacer algo o moriría a una edad temprana, y le dejaría un mal ejemplo a sus hijos.

“Mis hijos son mi corazón y mi alma. … Realmente tuve que sentarme y pensar: ¿qué es lo que realmente quiero hacer? ¿Cómo voy a hacer esto? ¿Qué voy a hacer? ". Así que tomé una decisión consciente", dice Joshi.

Después de tomar una clase gratuita en CrossFit Redefined en Spring, Texas, Joshi regresó al día siguiente y quedó enganchado. Aunque admite que no sucedió de la noche a la mañana, también limpió su alimentación. La combinación de cambios en sus hábitos alimenticios y la incorporación de entrenamientos diarios de CrossFit arrojó resultados impresionantes en poco tiempo.

Solo cuatro meses después, Joshi sorprendió a su médico con su progreso. El azúcar en la sangre de Joshi promedió 120 mg / dL, sus triglicéridos estaban en 98 mg / dL y su colesterol había disminuido a 110 mg / dL.

Ahora pesa alrededor de 100 o 102kg y ha pasado de seis medicamentos a tomar sólo dos.

"No es la cosa más fácil del mundo, pero CrossFit me salvó la vida", dice Joshi.
“Me faltaba confianza en mí mismo. No me cuidaba. No me veía merecedor de muchas cosas. Y CrossFit me lo ha devuelto ”, dice Vishal Joshi. En 2007, Joshi pes...

“Me faltaba confianza en mí mismo. No me cuidaba. No me veía merecedor de muchas cosas. Y CrossFit me lo ha devuelto ”, dice Vishal Joshi. En 2007, Joshi pes...

Las buenas citas son elegantes herramientas de liberación.Consideremos la siguiente:."La mayor adaptación que produce Cr...
24/03/2020

Las buenas citas son elegantes herramientas de liberación.
Consideremos la siguiente:.
"La mayor adaptación que produce CrossFit tiene lugar entre los oídos".
Se trata de una frase acuñada por Greg Glassman, entrenador fundador, o Padrino/Wodfather, como lo llamamos cariñosamente los que somos parte de la comunidad global crossfitera.
Es una de las frases que menos me interesaron cuando comenzaba a entrenar e interesarme por el modus operandi de CrossFit. Si considero que antes de hacer CrossFit nunca había siquiera escuchado la frase, también es cierto que no me interesó al principio porque si bien pensé comprenderla, meramente la había leído.

En una de frase corta, una buena cita aglomera un conjunto único y mayormente cierto de nociones prácticas, que indican un lugar adonde ir.

No podríamos leer citas todo el día porque nos marearíamos: nuestro sistema nervioso no sabría ni donde estamos en referencia a todos los puntos que surgirían como sugerencia posible. Si partimos de la noción que le atribuyen a Popper los que lo leyeron más acabadamente que yo, somos fundamentalmente ignorantes. Las citas nos indican cómo solucionarlo. Y vienen desde cerca o lejos.
A mí más que Popper me llegaron los griegos por mi escuela secundaria I.L.S.E. y otro maestro que tengo en alta estima, nuestro maestro de filosofía, teatro y literatura griega.
Socrates acuñó muchas citas, una fundamental para el ser desde que nace hasta que tiene su última transformación distinguible: “Conócete a tí mismo.”. Es una gran cita aunque la más conocida de él es “Sólo sé que no sé nada.” La última parte de una frase mucho mejor que no voy a indagar en este momento.
La mayor adaptación que produce CrossFit ocurre entre las orejas. Específicamente, facilita el equilibrio de la personalidad, tomando como referencia el test de personalidad Big Five, o 5 aspectos generales de personalidad.
Lo hace por exponernos a lo desconocido.
Psicológicamente hablando (excluyendo la mención de aspectos de orden anatómico, fisiológico o neurológico) nos brinda una oportunidad de postergar la gratificación, ser más meticulosos, abiertos a la experiencia, interactuar socialmente, y manejar mejor el estrés.
Lo desconocido nos muestra nuestros extremos y nos insta a encontrar un mejor equilibrio.
El concepto que funciona como fundamento para todo esto es que aquellas circunstancias que no conocés y no querés conocer, son las que mayores adaptaciones favorables y necesarias van a generarte.
En esta oportunidad te proponemos que descubras más de vos mismo, (si no lo hiciste en los últimos 6-12 meses).
Completá el test de personalidad Big Five usando uno de estos dos links:.
Pago y muy completo. https://www.understandmyself.com/ .
Gratis y menos completo. https://www.truity.com/test/big-five-personality-test .
Si te interesan las citas de nuestro padrino/wodfather, aquí te dejo el link a un artículo muy bueno al respecto, donde vas a encontrar muchas de ellas:.
http://jabarticles.blogspot.com/…/04/greg-glassman-quotes.h… .
Para todos los links vas a necesitar google translate: https://chrome.google.com/…/aapbdbdomjkkjkaonfhkkikfgjllcleb

16/01/2020

Por CrossFit 14 de enero de 2020 En el artículo de 2002 "¿Qué es el Fitness?", Greg Glassman identifica que la jerarquía teórica de desarrollo de Cros

El lado oscuro de los alimentos a base de plantas: se trata más del dinero de lo que piensas
09/01/2020

El lado oscuro de los alimentos a base de plantas: se trata más del dinero de lo que piensas

Industry lobbyists call it the 'Great Food Transition' and say it's about saving the planet. But is this the whole story?

ENGLISH VERSION GO HERE: https://www.crossfit.com/essentials/defining-crossfit-part-1-functional-movementsESPAÑOLDEFINIC...
11/12/2019

ENGLISH VERSION GO HERE:

https://www.crossfit.com/essentials/defining-crossfit-part-1-functional-movements

ESPAÑOL

DEFINICIÓN DE CROSSFIT, PARTE 1: MOVIMIENTOS FUNCIONALES

Por CrossFit 18 de noviembre de 2019

CrossFit, para los no iniciados, puede parecer un enigma.

Los entrenamientos diarios o la ´prescripción´, cambia día a día; los que van avanzando, adoptan a su ritmo, un lenguaje propio, así como un conjunto de comportamientos, que, a primera vista, pueden parecer extraños.

A pesar de todo esto, CrossFit siempre ha sido simple, tanto en el enfoque filosófico como en la definición.

CrossFit se compone de tres elementos definitivos: movimientos funcionales, constantemente variados, ejecutados a alta intensidad.

Cualquier programa de acondicionamiento físico puede caracterizarse en última instancia por los movimientos que elige priorizar.

CrossFit elige priorizar los movimientos funcionales.

El problema con el término "funcional" es que ha sido cooptado con tanta frecuencia que hemos llegado al punto en el cual ya no pareciera poseer un significado.

Hay muchas características de los movimientos funcionales que los atletas y entrenadores de CrossFit pueden usar para distinguir a los movimientos funcionales de los no funcionales.

Por ejemplo, puede llegar a ocurrir que nos oigas decir que los movimientos funcionales son "naturales". Con esto lo que intentamos significar es que no son patrones de movimiento únicamente útiles dentro del gimnasio.

Estos movimientos se encuentran por todas partes, si ponderamos el comportamiento humano en general. Y surgen espontáneamente como respuesta a la vida.

Por ejemplo, levantarse de una silla requiere una sentadilla; recoger víveres del piso del supermercado, un despegue; conseguir ubicar una jarra de agua de cinco galones sobre una mesa, una cargada; colocar artículos en un estante alto, una press de hombros.

De manera similar, también consideramos que los movimientos funcionales son "esenciales".

Esta arbitraria decisión de nuestra parte se debe a que la vida los demanda, ya sea que los practiquemos o no; esto los hace esenciales para la vida independiente.

Cuando perdemos la capacidad de realizar movimientos funcionales, también perdemos la capacidad de vivir de forma independiente.

Esto se llama decrepitud, y al practicar estos movimientos esenciales, podemos evitar ese resultado y mantenernos a nosotros y a nuestros seres queridos fuera del hogar de ancianos, o geriátrico.
Se cubre una lista exhaustiva de las características descriptivas de los movimientos funcionales en el Seminario Certificado de CrossFit Nivel 1.

Si bien estas características son útiles para ayudarnos a identificar movimientos funcionales, en última instancia son de naturaleza subjetiva.

Para CrossFit, la característica más significativa y definitiva de los movimientos funcionales es que son capaces de mover grandes cargas a través de largas distancias; y no sólo esto, fundamentalmente, nos permiten completar cualquier trabajo, y hacerlo, rápidamente.

Aquí hay tres variables en juego: fuerza, distancia y tiempo.

Estas variables se usan para calcular la potencia promedio, es decir, fuerza y distancia a través del tiempo.

En resumen, los movimientos funcionales son aquellos capaces de producir una tasa alta de potencia en relación con sus compañeritos disfuncionales.

Para entender podemos ver internamente una sentadilla; si imaginas más detalladamente la distancia que recorre el ombligo del atleta (desplazamiento vertical), la carga (en este caso el peso corporal del atleta) y la duración del esfuerzo, esto producirá una elegante tasa de potencia que además será superior a cualquier ejercicio de aislamiento que encontramos hoy en la sala central del gimnasio.

La importancia de la potencia en relación con las otras características del movimiento radica en que es medible.

Podemos poner un número exacto en el esfuerzo porque sabemos atribuir con mayor precisión y exactitud ( para ver la primera vez que la comunidad crossfitera utilizó Unidades Branco* acceda a este link: https://www.crossfit.com/191118 y busque al final de los comentarios de ese día).

La potencia también se relaciona con la intensidad, que trataremos en la parte 2 de esta serie de tres partes.

A menudo se nos pregunta: si CrossFit prioriza los movimientos que generan una salida alta de potencia, ¿por qué incorporamos aún así otros movimientos?

La prueba de fuego para estos movimientos es su convertibilidad en aptitud amplia o Fitness, tantas veces confundida con funcionalidad.

Muy a menudo, verá tales transferencias con movimientos de gimnasia.

El soporte en L con paralelas de piso no es un generador alto de potencia, pero la confianza que genera y el control del propio cuerpo que desarrolla, en conjunto con la fuerza central que testea, servirá como fundamento suficiente para una de las principales características de los movimientos funcionales: la capacidad de estabilizar el tronco.

La conclusión clave aquí es que la programación de CrossFit debe ponderarse teniendo en mente movimientos que potencien el Fitness sin evitar dogmáticamente otros movimientos que sirven de sostén a los niveles fundacionales de la Jerarquía Teórica de Desarrollo de un Atleta; notoriamente, una variedad de movimientos de gimnasia que requieren y desarrollan una tremenda fuerza y ​​control corporal.

02/12/2019
Are you even in the game?Muchos de ustedes ni siquiera están jugando todavía.Averigua si tu gimnasio de hoy hace lo que ...
25/11/2019

Are you even in the game?

Muchos de ustedes ni siquiera están jugando todavía.

Averigua si tu gimnasio de hoy hace lo que debería estar haciendo en

map.crossfit.com

Find out in map.crossfit.box; if your gym is not there, you are not.

Las pequeñas mentiras dulces de Big Sugar Cómo la industria evitó que los científicos preguntaran: ¿mata el azúcar? Gary...
15/11/2019

Las pequeñas mentiras dulces de Big Sugar

Cómo la industria evitó que los científicos preguntaran: ¿mata el azúcar?

Gary Taubes, Chris Buzelli

El martes de 1976, en primavera, un par de ejecutivos de la Asociación del Azúcar subieron al podio de un salón de baile de Chicago para aceptar el Oscar del mundo de las relaciones públicas, el premio Silver Anvil a la excelencia en "la forja de la opinión pública".

El grupo comercial había logrado recientemente uno de los mayores cambios en la historia de las relaciones públicas. Durante casi una década, la industria azucarera se vio sacudida por crisis tras crisis a medida que los medios y el público se empequeñecían en azúcar y los científicos comenzaron a verla como una posible causa de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

La Comisión Federal de Comercio de EE. UU. Llamó a los anuncios de la industria que decían que comer azúcar te ayudaba a perder peso, y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había lanzado una revisión sobre si el azúcar era incluso seguro para comer. El consumo había disminuido un 12 por ciento en solo dos años, y los productores podían ver hacia dónde podría conducir esa tendencia. Cuando John "JW" Tatem Jr. y Jack O’Connell Jr., presidente y director de relaciones públicas de la Asociación del Azúcar, posaron ese día con sus trofeos, sus sonrisas solo insinuaron el golpe que acababan de lograr.

Su campaña ganadora, elaborada con la ayuda de la prestigiosa firma de relaciones públicas Carl Byoir & Associates, fue impulsada por una encuesta que mostraba que los consumidores habían llegado a ver que el azúcar engordaba, y que la mayoría de los médicos sospechaban que podría exacerbar, si no causar, el corazón. enfermedad y diabetes. Con un presupuesto anual inicial de casi $ 800,000 ($ 3.4 millones hoy) recaudado de los fabricantes de Dixie Crystals, Domino, C&H, Great Western y otras marcas de azúcar, la asociación reclutó un grupo estable de profesionales médicos y nutricionales para calmar los temores del público. las empresas de bocadillos y bebidas se reunieron, y financiaron documentos científicos que contribuyeron a una decisión de la FDA "de gran apoyo", que, según la aplicación de Silver Anvil, hizo "improbable que el azúcar esté sujeto a restricciones legislativas en los próximos años".

La historia del azúcar, como lo contó Tatem, era uno de los productos inofensivos bajo el ataque de "oportunistas dedicados a explotar al público consumidor". En las décadas posteriores, se transformaría de lo que el New York Times en 1977 había considerado "un villano disfrazado "en un nutriente tan aparentemente inocuo que incluso la American Heart Association y la American Diabetes Association lo aprobaron como parte de una dieta saludable. La investigación sobre los supuestos vínculos entre el azúcar y las enfermedades crónicas se detuvo en gran medida a fines de la década de 1980, y los científicos llegaron a ver tales actividades como un callejón sin salida profesional. Tan efectivos fueron los esfuerzos de la Asociación del Azúcar que, hasta el día de hoy, no existe consenso sobre los peligros potenciales del azúcar.

La campaña de relaciones públicas de la industria correspondió aproximadamente con un aumento significativo en el consumo de "edulcorantes calóricos" por parte de los estadounidenses, incluido el azúcar de mesa (sacarosa) y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa (JMAF). Este aumento fue acompañado, a su vez, por un aumento en las enfermedades crónicas cada vez más vinculadas al azúcar. Desde 1970, las tasas de obesidad en los Estados Unidos se han más que duplicado, mientras que la incidencia de diabetes se ha más que triplicado. (La tabla a continuación usa números de "disponibilidad" de azúcar en lugar de las nuevas cifras de consumo especulativas del USDA).

Precisamente, ¿cómo logró la industria azucarera su cambio? La respuesta se encuentra en más de 1,500 páginas de memorandos internos, cartas e informes de la junta directiva de la compañía que descubrimos enterrados en los archivos de compañías azucareras ahora desaparecidas, así como en los documentos recientemente publicados de investigadores y consultores fallecidos que desempeñaron papeles clave en el estrategia de la industria. Muestran cómo Big Sugar usó tácticas de estilo Big To***co para asegurarse de que las agencias gubernamentales rechazaran las inquietantes declaraciones de propiedades saludables contra sus productos.

En comparación con las compañías tabacaleras, que sabían con certeza que sus productos eran mortales y gastaban miles de millones de dólares tratando de ocultar esa realidad, la industria azucarera tenía una tarea relativamente fácil. Dado que el jurado aún no se ha pronunciado sobre los efectos del azúcar en la salud, los productores simplemente necesitaban asegurarse de que la incertidumbre persistiera. Pero el objetivo era el mismo: proteger las ventas mediante la creación de un conjunto de pruebas que las empresas podrían desplegar para contrarrestar cualquier investigación desfavorable.

Durante 40 años, la prioridad de la industria azucarera ha sido arrojar dudas sobre los estudios que sugieren que su producto enferma a las personas.
Este esfuerzo de décadas para apilar el mazo científico es la razón por la cual, hoy en día, las pautas dietéticas del USDA solo hablan de azúcar en generalidades vagas. ("Reduzca la ingesta de calorías de las grasas sólidas y los azúcares añadidos"). Es por eso que la FDA insiste en que el azúcar es "generalmente reconocido como seguro" a pesar de la considerable evidencia que sugiere lo contrario. Es por eso que los llamados urgentes de algunos científicos para la regulación de los productos azucarados han mu**to al llegar, y es por eso, sin ningún liderazgo federal, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, se sintió obligado a proponer una prohibición de las bebidas azucaradas de gran tamaño que se aprobó en septiembre.

De hecho, un número creciente de investigaciones sugiere que el azúcar y su primo casi químicamente idéntico, JMAF, pueden causar enfermedades que matan a cientos de miles de estadounidenses cada año, y que estas afecciones crónicas serían mucho menos frecuentes si retrocediéramos significativamente Nuestro consumo de azúcares añadidos. Robert Lustig, una autoridad líder en obesidad pediátrica de la Universidad de California-San Francisco (cuyos argumentos exploró Gary en una portada de la revista New York Times 2011), presentó este caso en febrero pasado en la prestigiosa revista Nature. En un artículo titulado "La verdad tóxica sobre el azúcar", Lustig y dos colegas observaron que la sacarosa y el JMAF son adictivos de la misma manera que los ci*******os y el alcohol, y que el consumo excesivo de ellos está impulsando epidemias mundiales de obesidad y diabetes tipo 2 (el tipo asociado con la obesidad). Las enfermedades relacionadas con el azúcar le están costando a los Estados Unidos alrededor de $ 150 mil millones al año, estimaron los autores, por lo que los funcionarios federales de salud deben intensificar y considerar la regulación de las cosas.

"[El] hecho de que ninguna evidencia científica confirmada vincula el azúcar con las enfermedades que causan la muerte ... es el elemento vital" de la Asociación del Azúcar.
La Asociación del Azúcar desempolvó lo que se ha convertido en su respuesta común: el documento de Lustig, dijo, "carece de evidencia científica o consenso" para respaldar sus afirmaciones, y sus autores fueron irresponsables por no señalar que el cuerpo científico completo "no es concluyente en el mejor de los casos ”. Esta falta de conclusión, por supuesto, es precisamente lo que la Asociación del Azúcar ha trabajado tan diligentemente para mantener. "Al confrontar a nuestros críticos", explicó Tatem a su junta directiva en 1976, "tratamos de nunca perder de vista el hecho de que ninguna evidencia científica confirmada vincula el azúcar con las enfermedades relacionadas con la muerte". Este punto crucial es el alma de la asociación ".

La primera encarnación de la Asociación del Azúcar se remonta a 1943, cuando los productores y las refinerías crearon la Sugar Research Foundation para contrarrestar la propaganda de racionamiento de azúcar de la Segunda Guerra Mundial: "¿Cuánto azúcar necesita? ¡Ninguno! ”Declaró un panfleto del gobierno. En 1947, los productores rebautizaron su grupo como la Asociación del Azúcar y lanzaron una nueva división de relaciones públicas, Sugar Information Inc., que en poco tiempo promocionó el azúcar como un "nuevo enfoque sensible para el control de peso". En 1968, con la esperanza de alistar compañías azucareras extranjeras. Para ayudar a sufragar los costos, la Asociación del Azúcar se separó de su división de investigación como la Fundación Internacional de Investigación del Azúcar. "Existen conceptos erróneos sobre las causas de caries, diabetes y problemas cardíacos en todo el mundo", explicó un folleto de reclutamiento de la ISRF de 1969.

Ya en 1962, los memorandos internos de la Asociación del Azúcar habían reconocido los posibles vínculos entre el azúcar y las enfermedades crónicas, pero en ese momento los ejecutivos del azúcar tenían un problema más acuciante: los estadounidenses conscientes del peso estaban cambiando en masa a refrescos de dieta, particularmente Diet Rite y Tab— endulzado con ciclamato y sacarina. Desde 1963 hasta 1968, la participación de las gaseosas dietéticas en el mercado de refrescos se disparó del 4% al 15%. "El valor de un dólar de azúcar", advirtió el vicepresidente de ISRF y director de investigación John Hickson en una revisión interna, "podría ser reemplazado por un valor de un centavo" de alternativas de azúcar. "Si alguien puede venderle menos de nueve centavos de cada 10", dijo Hickson al New York Times en 1969, "será mejor que encuentre algo de ladrillos que pueda arrojarle".

Para entonces, la industria azucarera había donado más de $ 600,000 (alrededor de $ 4 millones hoy) para estudiar todos los efectos nocivos concebibles de los edulcorantes de ciclamato, que todavía se venden en todo el mundo bajo nombres como Sugar Twin y Sucaryl. En 1969, la FDA prohibió los ciclamatos en los Estados Unidos según un estudio que sugiere que podrían causar cáncer de vejiga en ratas. No mucho después, Hickson dejó la ISRF para trabajar para el Consejo de Investigación de Ci****os. Fue descrito en un memorando confidencial de la industria tabacalera como un "político científico supremo que había tenido éxito en condenar a los ciclamatos, en nombre de la [industria azucarera], por evidencia algo inestable". Más tarde se supo que la evidencia que sugiere que los ciclamatos causaron cáncer en los roedores no eran relevantes para los humanos, pero para entonces el caso estaba oficialmente cerrado. En 1977, la sacarina también fue casi prohibida sobre la base de los resultados en animales que podrían no tener sentido en las personas.

Mientras tanto, los investigadores habían estado informando que los lípidos en la sangre (colesterol y triglicéridos en particular) eran un factor de riesgo en las enfermedades del corazón. Algunas personas tenían colesterol alto pero triglicéridos normales, lo que llevó a los expertos en salud a recomendar que eviten las grasas animales. Otras personas fueron consideradas "sensibles a los carbohidratos", con colesterol normal pero niveles notablemente elevados de triglicéridos. En estos individuos, incluso el consumo moderado de azúcar podría causar un aumento en los triglicéridos. John Yudkin, el principal nutricionista del Reino Unido, estaba en los titulares con afirmaciones de que el azúcar, no la grasa, era la causa principal de las enfermedades del corazón.

En 1967, la división de investigación de la Asociación del Azúcar comenzó a considerar "la creciente ola de implicaciones de la sacarosa en la aterosclerosis". En poco tiempo, según una revisión confidencial de 1970 de estudios financiados por la industria, la ISRF recién formada estaba gastando el 10 por ciento de su presupuesto de investigación en El vínculo entre la dieta y las enfermedades del corazón. Hickson, el vicepresidente de la ISRF, instó a sus corporaciones miembros a mantener en secreto los resultados de la revisión. De particular preocupación fue el trabajo de un investigador de la Universidad de Pensilvania sobre "sensibilidad a la sacarosa", que los ejecutivos del azúcar temían que "pudiera revelar evidencia de efectos nocivos". Un consultor de la ISRF recomendó que las compañías azucareras descubrieran la verdad al patrocinar un Estudio completo. En lo que se convertiría en un patrón, la ISRF optó por no seguir su consejo. Otro estudio patrocinado por la ISRF, realizado por el bioquímico Walter Pover de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, había descubierto un posible mecanismo para explicar cómo el azúcar aumenta los niveles de triglicéridos. Pover creía que estaba a punto de demostrar este mecanismo "de manera concluyente" y que 18 semanas más de trabajo lo concretarían. Pero en lugar de proporcionar los fondos, la ISRF rechazó el proyecto, evaluando su valor como "nulo".

Un experto en diabetes testificó que algo más de 70 libras por persona por año, aproximadamente la mitad de lo que se vende en Estados Unidos hoy en día, podría provocar epidemias.
La industria siguió una estrategia similar en lo que respecta a la diabetes. En 1973, los vínculos entre el azúcar, la diabetes y las enfermedades cardíacas eran lo suficientemente preocupantes como para que el senador George McGovern, de Dakota del Sur, convocara una audiencia de su Comité Selecto de Nutrición y Necesidades Humanas para abordar el tema. Un panel internacional de expertos, incluidos Yudkin y Walter Mertz, jefe del Instituto de Nutrición Humana del Departamento de Agricultura, testificó que las variaciones en el consumo de azúcar eran la mejor explicación para las diferencias en las tasas de diabetes entre las poblaciones, y que la investigación realizada por el USDA y otros apoyaron la noción de que comer demasiada azúcar promueve dramáticos aumentos de la enfermedad en toda la población. Un panelista, el especialista sudafricano en diabetes George Campbell, sugirió que algo más de 70 libras por persona por año, aproximadamente la mitad de lo que se vende en Estados Unidos hoy en día, provocaría epidemias.

Ante tales noticias hostiles de científicos independientes, la ISRF organizó su propia conferencia el siguiente mes de marzo, centrándose exclusivamente en el trabajo de investigadores que eran escépticos de una conexión azúcar / diabetes. "Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que todavía es necesaria una gran cantidad de investigación antes de llegar a una conclusión firme", según una revisión de la conferencia publicada en una destacada revista sobre diabetes. En 1975, la fundación se volvió a reunir en Montreal para discutir las prioridades de investigación con sus científicos consultores. Las ventas se estaban hundiendo, recordó Tatem a los ejecutivos de azúcar reunidos, y un factor importante fue "el impacto de los defensores de los consumidores que vinculan el consumo de azúcar con ciertas enfermedades".

Después de la conferencia de Montreal, la ISRF difundió un memorando citando a Errol Marliss, un especialista en diabetes de la Universidad de Toronto, recomendando que la industria busque "programas de investigación bien diseñados" para establecer el papel del azúcar en el curso de la diabetes y otras enfermedades. "Tales programas de investigación podrían producir una respuesta de que la sacarosa es mala en ciertas personas", advirtió. Pero los estudios "deberían llevarse a cabo de una manera suficientemente exhaustiva como para producir resultados. Es poco probable que un gesto en lugar de un apoyo total produzca las respuestas buscadas ".

Los proyectos de ciencia financiados por la industria fueron examinados por un panel con representantes de Hershey, Coca-Cola, General Mills y Nabisco.
Un gesto, sin embargo, es lo que la industria ofrecería. En lugar de aprobar una investigación seria de los supuestos vínculos entre la sacarosa y la enfermedad, las compañías azucareras estadounidenses dejaron de apoyar los proyectos de investigación de la ISRF. En cambio, a través de la Asociación Azucarera propiamente dicha, gastarían aproximadamente $ 655,000 entre 1975 y 1980 en 17 estudios diseñados, como lo expresan los documentos internos, "para mantener la investigación como un pilar principal de la defensa de la industria". Cada propuesta fue examinada por un panel de científicos amigables con la industria y un segundo comité compuesto por representantes de compañías azucareras y "miembros contribuyentes de investigación" como Coca-Cola, Hershey's, General Mills y Nabisco. La mayor parte del efectivo se otorgó a investigadores cuyos estudios parecían explícitamente diseñados para exonerar al azúcar. Incluso se propuso explorar si se podría demostrar que el azúcar aumenta los niveles de serotonina en el cerebro de las ratas y, por lo tanto, "probar su valor terapéutico, como en el alivio de la depresión", señaló un documento interno.

En el mejor de los casos, los estudios parecían un esfuerzo simbólico. El profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, Ron Arky, por ejemplo, recibió dinero de la Asociación del Azúcar para determinar si la sacarosa tiene un efecto diferente sobre el azúcar en la sangre y otros indicadores de diabetes si se consume junto con carbohidratos complejos como la pectina y el psyllium. El proyecto no fue a ninguna parte, nos dijo Arky recientemente. Pero a la Asociación del Azúcar "no le importó".

En resumen, en lugar de hacer una investigación definitiva para conocer la verdad sobre su producto, bueno o malo, la asociación se apegó a un esquema de relaciones públicas diseñado para "establecer con la audiencia más amplia posible (prácticamente todos son consumidores) la seguridad del azúcar como alimento . ”Uno de sus primeros actos fue establecer un Consejo Asesor de Alimentación y Nutrición que consistía en media docena de médicos y dos dentistas dispuestos a defender el lugar del azúcar en una dieta saludable, y reservar aproximadamente $ 60,000 por año (más de $ 220,000 hoy) para cubrir su costo

La ventaja de reclutamiento de la industria fue la creciente idea de que el colesterol y las grasas en la dieta, especialmente las grasas saturadas, eran las causas probables de enfermedades cardíacas. (Tatem incluso sugirió, en una carta a la revista Times, que algunos "críticos del azúcar" estaban motivados simplemente por querer "mantener el calor alejado de las grasas saturadas"). Esta fue una creación del nutricionista Ancel Keys, cuyo laboratorio de la Universidad de Minnesota tenía recibió apoyo financiero de la industria azucarera ya en 1944. Desde la década de 1950 hasta la década de 1980, Keys siguió siendo el defensor más abierto de la hipótesis de la grasa, a menudo chocando públicamente con Yudkin, el defensor más vocal de la hipótesis del azúcar: los dos hombres "compartieron mucho odio ”, recordó uno de los colegas de Yudkin.

En paneles federales, científicos financiados por la industria citaron estudios financiados por la industria para descartar al azúcar como un culpable.
Entonces, cuando la Asociación del Azúcar necesitaba un experto en enfermedades cardíacas para su Consejo Asesor de Alimentos y Nutrición, se acercó a Francisco Grande, uno de los colegas más cercanos de Keys. Otro panelista fue el nutricionista de la Universidad de Oregon William Connor, el principal proveedor de la noción de que es el colesterol en la dieta el que causa enfermedades cardíacas. Como su principal experto en diabetes, la industria reclutó a Edwin Bierman de la Universidad de Washington, quien creía que los diabéticos no necesitaban prestar atención estricta a su consumo de azúcar siempre que mantuvieran un peso saludable al quemar las calorías que consumían. Bierman también profesó una fe aparentemente incondicional de que era la grasa de la dieta (y la grasa) la que causaba la enfermedad cardíaca, y el azúcar no tenía ningún efecto significativo.

Es difícil sobreestimar el papel de Bierman para alejar la conversación de la diabetes del azúcar. Fue principalmente Bierman quien convenció a la Asociación Americana de Diabetes de liberalizar la cantidad de carbohidratos (incluido el azúcar) que recomendaba en las dietas de los diabéticos, y centrarse más en instar a los diabéticos a reducir su ingesta de grasas, ya que los diabéticos son particularmente propensos a morir de enfermedades cardíacas . Bierman también presentó estudios financiados por la industria cuando fue coautor de una sección sobre posibles causas para un informe de la Comisión Nacional de Diabetes en 1976; El documento influye en la agenda federal de investigación de diabetes hasta el día de hoy. Reconoció que algunos investigadores habían "argumentado elocuentemente" que el consumo de carbohidratos refinados (como el azúcar) es un factor desencadenante de la diabetes. Pero luego Bierman citó cinco estudios, dos de ellos financiados por la ISRF, que eran "inconsistentes" con esa hipótesis. "Una revisión de toda la evidencia epidemiológica y de laboratorio disponible", concluyó, "sugiere que el factor dietético más importante para aumentar el riesgo de diabetes es la ingesta total de calorías, independientemente de la fuente".

Big Sugar encontró un defensor confiable en Frederick Stare, cuyo departamento en Harvard fue financiado por personas como Kellogg, Kraft y Coca-Cola.
El hombre clave en el panel de alimentos y nutrición de la industria fue Frederick Stare, fundador y presidente del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Stare y su departamento tenían una larga historia de vínculos con Big Sugar. Una revisión de investigación interna de la ISRF acreditó a la industria azucarera con la financiación de unos 30 documentos en su departamento solo desde 1952 hasta 1956. En 1960, el departamento comenzó a construir un nuevo edificio de $ 5 millones financiado en gran parte por donaciones privadas, incluido un regalo de $ 1 millón de General Foods, el fabricante de Kool-Aid y Tang.

A principios de la década de 1970, Stare se encontraba entre los defensores más confiables de la industria, testificando en el Congreso sobre la salubridad del azúcar, incluso mientras su departamento seguía recaudando fondos de los productores de azúcar y gigantes de alimentos y bebidas como Carnation, Coca-Cola, Ge**er, Kellogg, y Oscar Mayer. Su nombre también aparece en los documentos sobre el tabaco, que muestran que obtuvo fondos de la industria para un estudio destinado a exonerar a los ci*******os como causa de enfermedad cardíaca.

El primer acto del Consejo Asesor de Alimentos y Nutrición fue compilar "Azúcar en la dieta del hombre", un documento de 88 páginas editado por Stare y publicado en 1975 para "organizar hechos científicos existentes sobre el azúcar". Fue una compilación de Evidencia histórica y argumentos que las compañías azucareras podrían usar para contrarrestar las afirmaciones de Yudkin, el colega de Stare en Harvard, Jean Mayer, y otros investigadores a quienes Tatem llamó "enemigos del azúcar". El documento fue enviado a los periodistas, la Asociación del Azúcar distribuyó 25,000 copias, junto con un comunicado de prensa titulado "Los científicos disipan los temores sobre el azúcar". El informe no mencionó que fue financiado por la industria azucarera, pero los documentos internos confirman que sí.

Liderando el panel que evaluó el azúcar para la FDA: George Irving, ex presidente de la junta asesora científica de la International Sugar Research Foundation, un grupo de la industria.
La Asociación del Azúcar también confió en Stare para llevar su mensaje a la gente: "Coloque al Dr. Stare en el programa AM America Show" y "Haga una entrevista de 3 ½ minutos con el Dr. Stare para 200 estaciones de radio", tenga en cuenta las actas de la reunión de la asociación. El uso de Stare como proxy, explicaron los documentos internos, ayudaría a la asociación a "hacer amigos con las redes" y a "mantener a la industria azucarera en segundo plano". Para cuando finalmente se revelaron los copiosos conflictos de interés de Stare, en "Profesores en la toma ", Una exposición de 1976 del Centro para la Ciencia en el Interés Público: Big Sugar ya no necesitaba su ayuda. La industria podría recurrir a un documento de la FDA para continuar donde lo había dejado.

Mientras Stare y sus colegas habían estado redactando "Azúcar en la dieta del hombre", la FDA estaba lanzando su primera revisión sobre si el azúcar era, en la jerga oficial, generalmente reconocida como segura (GRAS), parte de una serie de aditivos alimentarios revisiones que la administración de Nixon había solicitado a la agencia. La FDA subcontrató la tarea a la Federación de Sociedades Americanas de Biología Experimental, que creó un comité de 11 miembros para examinar cientos de aditivos alimentarios desde acacia hasta sulfato de zinc. Si bien la misión del comité GRAS era llevar a cabo revisiones imparciales de la ciencia existente para cada aditivo, fue dirigida por el bioquímico George W. Irving Jr., quien anteriormente había servido dos años como presidente de la junta asesora científica de International Sugar Research Fundación. Los documentos de la industria muestran que otro miembro del comité, Samuel Fomon, había recibido fondos de la industria azucarera durante tres de los cinco años anteriores a la revisión del azúcar.

Las instrucciones de la FDA eran claras: para etiquetar una sustancia como un peligro potencial para la salud, tenía que haber "evidencia creíble de, o motivos razonables para sospechar, efectos biológicos adversos", que ciertamente existían para el azúcar en ese momento. Pero la revisión del comité GRAS dependería en gran medida de "Azúcar en la dieta del hombre" y otros trabajos de sus autores. En la sección sobre enfermedades del corazón, los miembros del comité citaron 14 estudios cuyos resultados fueron "conflictivos", pero 6 de ellos tenían huellas digitales de la industria, incluido el capítulo de Francisco Grande de "Azúcar en la dieta del hombre" y 5 otros que vinieron del laboratorio de Grande o fueron financiado de otro modo por la industria azucarera.

El panel de revisión del azúcar citó cinco informes para contradecir la noción de que el consumo de azúcar conduce a la diabetes, todos tenían vínculos con la industria.
El capítulo sobre diabetes de la revisión reconoció estudios que sugieren que "el consumo a largo plazo de sacarosa puede provocar un cambio funcional en la capacidad de metabolizar los carbohidratos y, por lo tanto, conducir a la diabetes mellitus", pero luego citó cinco informes que contradicen esa noción. Todos tenían vínculos con la industria, y tres fueron creados por Ed Bierman, incluido su capítulo en "Azúcar en la dieta del hombre".

En enero de 1976, el comité GRAS publicó sus conclusiones preliminares, señalando que si bien el azúcar probablemente contribuyó a la caries dental, no era un "peligro para el público". El borrador de la revisión descartó el vínculo de la diabetes como "circunstancial" y calificó la conexión con la enfermedad cardiovascular. enfermedad "menos que clara", con la grasa jugando un papel más importante. La única nota de advertencia, además de las caries, era que todas las apuestas estaban canceladas si el consumo de azúcar aumentaba significativamente. Luego, el comité agradeció a la Asociación del Azúcar por contribuir con "información y datos" (Tatem más tarde comentaría que si bien estaba "orgulloso de la línea de crédito ... probablemente estaríamos mejor sin ella").

La perspectiva del comité fue compartida por muchos investigadores, pero ciertamente no todos. Para una audiencia pública sobre el borrador de la revisión, los científicos del Laboratorio de Nutrición de Carbohidratos del USDA presentaron lo que consideraron "abundante evidencia de que la sacarosa es uno de los factores dietéticos responsables de la obesidad, la diabetes y las enfermedades del corazón". Como explicaron más tarde en el American Journal de Clinical Nutrition, una parte del público, quizás 15 millones de estadounidenses en ese momento, claramente no podía tolerar una dieta rica en azúcar y otros carbohidratos. El consumo de azúcar, dijeron, debería reducirse "un mínimo del 60 por ciento", y el gobierno debería lanzar una campaña nacional "para informar a la población de los peligros del consumo excesivo de azúcar". Pero el comité mantuvo sus conclusiones en la final versión de su informe presentado a la FDA en octubre de 1976.

"La próxima vez que escuche a un promotor atacando al azúcar, tenga cuidado con la estafa", advirtió un anuncio de la industria azucarera. "Recuerde que no puede corroborar sus cargos".
Para la industria azucarera, el informe fue evangelio. Los hallazgos "deben ser memorizados" por el personal de todas las empresas asociadas con la industria azucarera, dijo Tatem a su membresía. "A la larga", dijo, el documento "no se puede desviar, y puede estar seguro de que expondremos su exposición a todos los rincones del país".

La asociación produjo rápidamente un anuncio para periódicos y revistas en el que exclamaba "¡El azúcar es seguro!". "No causa enfermedades mortales", declaró el anuncio, y "no hay evidencia científica comprobada que indique que el azúcar causa diabetes, enfermedades cardíacas o cualquier otra enfermedad". otra enfermedad ... La próxima vez que escuches a un promotor atacando al azúcar, ten cuidado con la estafa. Recuerde que no puede corroborar sus cargos. Pregúntese qué está promoviendo o qué está tratando de ocultar. Si tiene la oportunidad, pregúntele sobre el Informe de Revisión GRAS. Lo más probable es que no recibas una respuesta. Nada pica más a un mentiroso nutricional que los hechos científicos ".

La Asociación del Azúcar pronto tendrá la oportunidad de poner a prueba la revisión del azúcar del comité. En 1977, el comité selecto de McGovern, el que había celebrado las audiencias de 1973 sobre el azúcar y la diabetes, sorprendió a la industria con un informe titulado "Objetivos dietéticos para los Estados Unidos", recomendando que los estadounidenses reduzcan su consumo de azúcar en un 40 por ciento (PDF). La asociación "criticó" el informe McGovern utilizando la revisión GRAS "como nuestra Biblia científica", dijo Tatem a los ejecutivos de Sugar.

McGovern se mantuvo firme, pero Big Sugar prevalecería al final. En 1980, cuando el USDA publicó por primera vez su propio conjunto de pautas dietéticas, se basó en gran medida en una revisión escrita para la Sociedad Estadounidense de Nutrición Clínica por nada menos que Bierman, quien utilizó los hallazgos del comité GRAS para reforzar los suyos. "Contrariamente a la opinión generalizada, demasiada azúcar no parece causar diabetes", concluyeron las pautas del USDA. Continuaron aconsejando que las personas deberían "evitar el exceso de azúcar", sin molestarse en explicar lo que eso significaba.

En 1982, la FDA volvió a asumir la conclusión del comité GRAS de que el azúcar era seguro, y propuso que fuera oficial. El anuncio resultó en un enjambre de críticas públicas, lo que llevó a la agencia a reabrir su caso. Cuatro años más tarde, un grupo de trabajo de la agencia concluyó, nuevamente apoyándose en estudios patrocinados por la industria, que "no hay evidencia concluyente ... que demuestre un peligro para el público en general cuando los azúcares se consumen en los niveles que ahora son actuales" (Walter Glinsmann , el administrador principal del grupo de trabajo, más tarde se convertiría en consultor de la Asociación de Refinadores de Maíz, que representa a los productores de jarabe de maíz con alto contenido de fructosa).

Para 1999, el estadounidense promedio estaría comiendo más del doble de la cantidad de azúcar que la FDA había considerado segura en 1986.
Mientras tanto, el USDA había actualizado sus propias pautas dietéticas. Con Fred Stare ahora en el comité asesor, las pautas de 1985 retuvieron la vaga recomendación de la edición anterior de "evitar demasiado" azúcar, pero declararon inequívocamente que "demasiado azúcar en su dieta no causa diabetes". En ese momento, el propio carbohidrato del USDA El Laboratorio de Nutrición seguía generando evidencia de lo contrario y apoyaba la idea de que "incluso una baja ingesta de sacarosa" podría estar contribuyendo a la enfermedad cardíaca en el 10 por ciento de los estadounidenses.

A principios de la década de 1990, la investigación del USDA sobre los efectos del azúcar en la salud había cesado, y la toma de azúcar por parte de la FDA se había convertido en una sabiduría convencional, influyendo en el valor de una generación de publicaciones clave sobre dieta y salud. Los informes del cirujano general y la Academia Nacional de Ciencias repitieron el mantra de que la evidencia que vinculaba el azúcar con las enfermedades crónicas no era concluyente, y luego llegaron a igualar "no concluyente" con "inexistente". También ignoraron una advertencia crucial: los revisores de la FDA tenían azúcares agregados considerados, aquellos que exceden lo que ocurre naturalmente en nuestras dietas, seguros en los niveles de consumo "actuales" de 1986. Pero la estimación de consumo de la FDA fue 43 por ciento menor que la de su agencia hermana, el USDA. Para 1999, el estadounidense promedio estaría comiendo más del doble de la cantidad que la FDA había considerado segura, aunque hemos reducido en un 13 por ciento desde entonces.

Cuando se le pidió que comentara algunos de los documentos descritos en este artículo, una portavoz de la Asociación del Azúcar respondió que "en este momento son de naturaleza histórica y no reflejan necesariamente la misión o función actual" de la asociación. Pero es bastante claro que la industria todavía opera detrás de escena para asegurarse de que los reguladores nunca establezcan oficialmente un límite en la cantidad de azúcar que los estadounidenses pueden consumir de manera segura. Los autores de las directrices dietéticas del USDA de 2010, por ejemplo, citaron dos revisiones científicas como evidencia de que las bebidas azucaradas no engordan a los adultos. El primero fue escrito por Sigrid Gibson, una consultora de nutrición cuyos clientes incluían el Sugar Bureau (versión inglesa de la Asociación del Azúcar) y la Organización Mundial de Investigación del Azúcar (anteriormente ISRF). La segunda revisión fue escrita por Carrie Ruxton, quien se desempeñó como gerente de investigación de la Oficina del Azúcar de 1995 a 2000.

La Asociación del Azúcar también ha trabajado sus conexiones para asegurar que los paneles gubernamentales que hacen recomendaciones dietéticas, el Comité Asesor de Pautas Dietéticas del USDA, por ejemplo, incluyan investigadores que simpaticen con su posición. Un boletín interno se jactó en 2003 de que para el panel del USDA, la asociación había "trabajado diligentemente para lograr la nominación de otro experto totalmente a través de avales de terceros".

Cuando los expertos mundiales en salud se atrevieron a recomendar que las personas comieran menos azúcar, la industria pidió a los funcionarios federales que intervinieran.

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