12/09/2026
Hay cosas que puedo elegir, trabajar, cambiar, revisar.
Y hay otras que, por más que me empeñe, no dependen de mí.
Puedo elegir cómo reacciono, cuánto me escucho, qué límites pongo, qué cosas dejo entrar en mi mundo, cómo gestiono lo que siento y qué hago con mis propios errores.
Lo que no puedo elegir es lo que el otro piensa, si me juzga, si me critica, si se involucra o no, si habla o guarda silencio, si decide quedarse cerca o tomar distancia.
Y creo que una parte importante de crecer también tiene que ver con esto: aprender a distinguir una cosa de la otra.
Porque muchas veces gastamos una energía enorme intentando modificar algo que está afuera, mientras descuidamos todo ese mundo interno sobre el que sí podemos hacer algo.
No siempre es fácil.
A mí tampoco me sale siempre.
Pero cada vez intento volver un poco más a ese lugar:
¿qué depende de mí en esta situación?
¿Qué puedo hacer yo con esto que está pasando?
Y desde ahí, seguir.
ValeCelebrar